TELDE | OPINIÓN
Viernes, 27 de Julio de 2012 a las 02:23 horas
El Milenario Pino Gordo de Vilaflor se “salvó de la quema”
Antonio Estupiñan Sánchez
Antonio Estupiñan Sánchez es decano de los corresponsales informativos de la prensa escrita en Gran Canaria
El pavoroso incendio que asoló este mes de Julio del 2012 en Tenerife conjuntamente con el de la isla de La Palma, mantuvieron en vilo a los habitantes de todas las islas, pero el incendio mas importante lo padeció Tenerife siendo el municipio habitado y el mas alto del archipiélago canario Vilaflor el mas afectado donde todos sus habitantes tuvieron que abandonar sus hogares (como medidas de precaución) ante el temor de que el fuego que estaba cerca del inmenso pinar les alcanzara.
El municipio de Vilaflor en Tenerife está ubicado a 1400 metros de altitud sobre el nivel del mar, dicho municipio es el menos poblado de la isla con cerca de 2000 habitantes. Este panorámico y pintoresco municipio en su zona cumbrera tiene sus curiosidades demográficas, en el año 2000 tenía poco mas de 1600 habitantes y en el 2011 llegó a 1800 habitantes ó sea que en 11 años solo ha tenido ¡¡ 200 habitantes de aumento!!, lo que da una idea de que los habitantes de este hermoso municipio prefieren irse a la costa y otros lugares de la isla en busca de un futuro mejor, en el 2007 Vilaflor alcanzó los 1900 habitantes.
En el municipio de Vilaflor en su peculiar orografía del terreno y su extenso pinar se encuentra los dos famosos pinos mas alto y grande de Canarias, catalogado a nivel nacional como los dos ejemplares mas antiguo de España (de los diez árboles gigantescos repartidos en el territorio español e islas). El archiconocido Pino de Pernadas y el Pino Gordo de Vilaflor, estando este último a escasos metros del casco urbano de este municipio ocupa el reinado de los “pinus canariensis”, el primero de ellos tiene 57 metros de altura y su diámetro es de 8,40 metros, no obstante el Pino Gordo de Vilaflor es un poco menor tiene 46 metros de altura pero su tronco circunferencial es de nada menos que 9,50 metros, las edades de estos dos “soberbios mastodontes botánicos” oscilan entre los 900 y los 1100 años siendo por lo tanto símbolo de grandeza en la isla hermana de Tenerife por tener dos grandes ejemplares de pinus canariensis que compartieron y vivieron junto a nuestros antepasados aborígenes canarios antes de la conquista, conservándose hoy intacto y lleno de vida en nuestra era atómica, espacial y de altas tecnologías.
Podemos decir que hasta el momento presente y pese el haber estado estos dos grandes y milenarios pinos canarios al “borde de la quema”, lo seguiremos contemplando con su enorme belleza para asombro de propios y visitantes y que sea por otros “mil años más”.