TELDE | EL AGUIJÓN
Miércoles, 16 de Mayo de 2012 a las 20:00 horas
Juan Martel: la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio
El concejal del Ayuntamiento de Telde recrimina a la alcaldesa que "se impidiera" el acceso a ciudadanos al pleno del pasado lunes. Olvida que él mismo fue cómplice de que se impidiera el acceso a medios de comunicación al mismo pleno, a la sala de prensa y a otros espacios y actos públicos municipales, durante el gobierno anterior, del que era miembro.
Ha nacido en Telde un nuevo defensor de los derechos y libertades ciudadanas. Y decimos "ha nacido" porque este mismo hombre, don Juan Martel, concejal de ese partido sumido en la esquizofrenia política llamado CCN, hizo la vista gorda con comportamientos semejantes o muchos más graves en el anterior mandato de NC y PSOE, del que él era concejal en el gobierno.
Martel recrimina a la alcaldesa que en el pleno del pasado lunes día 14 de mayo "se impidiera", según sus propias palabras, el acceso al plenos a unos "ciudadanos". Sin entrar a valorar si las cosas se produjeron como dice Martel, o las razones que, en tal caso, provocaron tal impedimento, conviene recordar que este concejal no estuvo tan diligente cuando, ante sus propios ojos, el anterior alcalde, Aureliano Santiago, de NC, impedía o dificultaba en extremo, a medios de comunicación de Telde, el acceso al salón de plenos, a la sala de prensa, o a los actos institucionales, por no mentar el bloqueo informativo al que se sometió a los medios considerados "críticos" desde la institución municipal.
Tan sectaria actitud, de la que Martel fue plenamente cómplice, ejecutada con los recursos públicos, invalida de plano el "reencuentro" del "centrista" con las libertades y derechos ciudadanos. No es de recibo venir ahora a recriminar aquello de lo que, no hace tanto, el propio Martel fue cómplice y parte activa, sin que en ningún momento se observara por su parte pronunciamiento público alguno en contra de aquella actitud caciquil.
Fueron cuatro largos y duros años, en los que desde el gobierno municipal presidido por el nefasto Aureliano Santiago, y del que Martel era miembro, varios medios de comunicación de Telde fueron perseguidos de forma implacable por el pacto nacional-socialista (nacionalistas y socialistas). Ni se enviaban invitaciones a actos oficiales, ni se permitía el acceso a espacios públicos, ni se envió un sólo comunicado de prensa a dichos medios. Todo un ejemplo de la historia negra reciente de Telde, a la que nunca más querríamos volver.
Ahora, con el nuevo gobierno municipal formado por PP, CIUCA y CC, la situación es diametralmente opuesta. Medios de comunicación y ciudadanos acceden libremente al salón de plenos y a la sala de prensa, y todos los medios, sin excepción, reciben los comunicados de prensa del Ayuntamiento. Incluidos aquellos que colaboraron gustosos con el sectarismo informativo de la anterior etapa. Todo un ejemplo.
Si el señor Martel quiere que su recién descubierto activismo por las libertades sea tomado mínimamente en serio, haría bien en condenar, públicamente y sin paliativos, las execrables actitudes mantenidas por el anterior gobierno hacia esas libertades. Tal vez, entonces, podamos tomarlo en serio. Antes, no.